...un buen café, un buen libro,
son estos momentos en los que disfruto de mi compañía, momentos para
pensar, para sanar, momentos de introspección, de diálogos intimos conmigo misma, son este tipo de charlas intimas y escasas que en ocasiones me trasladan a lugares lejanos, a momentos en el pasado, a historias que no son mías, a historias de las que me gustaría ser parte...
mi intimidad, mis silencios, mi soledad... cosas que difícilmente me gusta compartir, cosas que algunas veces me pesa compartir pues son muy mías, y cada vez que lo hago es como dejar escapar pedacitos de mi persona...
Miro tras la ventana, y lo que afuera se ve son rostros llenos de angustia, de estres, de preocupaciones, dificultades, si, todos las tenemos pero cada quien decide cómo manejarlas, cómo deshacerse de ellas o cómo arrastrarlas todo el tiempo, toda la vida....
... y mientras todo eso pasa frente a mis ojos, allá afuera, del otro lado de la ventana, tantas almas andantes, vagando, unas con vida o tras ya muertas, pero andantes... mientras todo eso pasa allá afuera, tras la ventana YO, tranquila, serena, pensante, disfrutando de mi café, de mi rico café, dentro de mi mundo mágico y maravilloso, con complicaciones también, y algunas de ellas grandes, pero sin dejar de ser mágico y sorprendente... mi mundo lleno de armonía, alimentado de deseos, de risas y lágrimas, de MÚSICA!, de Arte!, de momentos especiales y auténticos, de amor incondicional, de anhelos y locuras, de viajes de ensueño, de sueños reales, de historias normales y de notas que hacen que mi corazón salte y mi alma vibre cada vez que el piano o que el cello las hace que cobren vida, o que la guitarra hace que resuenen al compás de mis sentimientos... ...simplemente las notas que marcan la pauta de mi vida, como resultado de mi amor hacia la vida misma...











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